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Marcos Guevara Rivera (CC BY-NC-ND 2.0)

Se estima que en Paraguay 47.000 menores trabajan como criados en casas de familias diferentes a las suyas. A pesar de que pueda parecer que las familias receptoras hacen un “favor” al acogerlos, casos recientes han mostrado que muchos de ellos se encuentran sometidos a explotación laboral y que no se garantiza ni su integridad ni su bienestar.

El “criadazgo” se trata de una práctica naturalizada en la zona, a través de la que el menor entra a realizar las tareas domésticas en una familia con mayores recursos, o contribuye al cuidado de un niño más pequeño en la familia de acogida a cambio de alojamiento, manutención, educación y asistencia sanitaria.

Sin embargo, numerosas voces han alertado que dada la falta de protocolos de control y  seguimiento de esta práctica, muchos de ellos se ven sometidos a explotación laboral, maltrato físicos y/o violencia sexual.

Cabe destacar en este sentido que el Convenio sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) recoge dentro de la expresión “peores formas de trabajo infantil” (artículo 3) “la servidumbre por deudas y la condición de siervo”.

Puede obtener más información sobre la práctica del “criadazgo” en este enlace.

 

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